NO DEPENDA DE LA GENTE, DEPENDE DE DIOS

Son personas que dicen: “DECIME, ¿QUÉ HAGO?” Esto se llama dependencia. Hay muchas mujeres y varones que tienen esta actitud de depender. Una cosa es compartir algunas decisiones pero otra cosa es estar dependiendo del otro.

Muchas veces el temor a quedarse solo, lleva a la persona a soportar maltratos, infidelidades y violencia porque necesitan al otro. No porque le guste que le hagan eso, sino que lo hace por miedo a estar sin la otra parte.

La persona dependiente cree que el otro toma las mejores decisiones y es inteligente pero él no. No se sienten capaces de tomar buenas decisiones. Las inseguridades los termina convirtiendo en esclavos de la otra persona.

Es necesario fijarse que es lo que necesitan nuestros hijos, para no generar una incertidumbre en cuanto al afecto. Por más que la mamá le diga “Te amo”, si no le presta atención cuando la hija quiere dibujar junto con ella, empieza a sentir esa incertidumbre, empiezan a sentir falta de seguridad.

Leer Todo: http://bit.ly/Sinomemuevonadielohace

2 comentarios:

Teresa Beatriz dijo...

Excelente entrada, me encantó. Bendiciones.

joves BERACA dijo...

Muy bueno, hay que crecer en la dependencia de Dios para descubrir como uno es realmente y desligarse de las múltiples dependencias que nos impiden decidir y obrar en verdadera libertad.

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