EL MIEDO y la PREOCUPACIÓN VAN de la MANO

El miedo es el hermano mayor de la preocupación. Si la preocupación es una bolsa de arpillera, el temor es un baúl de concreto. No se puede mover.

En vez de concentrarse en el temor, concentrarse en la solución. Eso fue lo que David hizo. Eso es lo que nos exhorta a hacer el autor de Hebreos. Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe Hebreos 12.1–2.

No mida la altura de la montaña; hable a aquel que la puede mover. En vez de llevar el mundo a sus espaldas, háblele al que sostiene el universo en las suyas. Tener esperanza es mirar hacia adelante.

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