Mida el alcance de sus [PALABRAS]


S

e despertó aquella mañana con la inquietud e incertidumbre por lo que ocurriría en el curso del día. Tenía una entrevista de trabajo. Por fin estaba a las puertas de sobreponerse a la crisis que atraviesa todo desempleado. Miró el reloj por segunda vez y se decidió a enfrentar la mañana.

Su madre fue la primera persona a quien le hizo el comentario cuando le servía el desayuno:--Es probable que no quede entre los opcionados—se tomó un poco más de café y continuó--: Es probable que elijan a otros. Hay gente más preparada que yo--.

--Anoche, cuando oramos en el templo, no teníamos esa misma actitud—interrumpió su madre.

--Si, pero eso fue anoche. Después de tanto pensarlo, creo que pierdo tiempo en ir. Pero iré--, murmuró.

Su hermanita menor iba de salida para el colegio:--Deseo que te vaya bien en la entrevista—le dijo.

--No creo, es muy complicado porque muchos llevaron sus hojas de vida. Pero agradezco tus buenas intenciones—respondió mientras continuaba con afán su desayuno.

En la entrada del edificio un guarda de seguridad. “¿Mucha gente ha venido por lo del empleo?”—preguntó. “Mucha” la seca respuesta del hombre.

--Lo sabía. Difícilmente me darán el empleo—comentó mientras iba en busca del ascensor.

Como es natural... no le dieron la plaza...

Lo que decimos trae consecuencias

Con demasiada frecuencia nos vemos envueltos en dificultades por no medir el alcance de nuestras palabras. En medio del problema desearíamos tener en nuestras manos la posibilidad de regresar el tiempo para corregir el error, sin embargo, está fuera de nuestro alcance.

Lo que decimos, queda dicho. Al referirse a la responsabilidad que debemos asumir con nuestras palabras, la Biblia dice: “La vida y la muerte dependen de la lengua; los que hablan mucho sufrirán las consecuencias”(Proverbios 18:21. Versión Popular “Dios habla hoy”).

Una invitación es para que hoy mida el alcance de sus palabras. En adelante, como seguidor de Jesucristo, va a ser muy cuidadoso al hablar. Bien para no ofender, para no programarse mentalmente hacia el fracaso o para asumir una actitud de fe y optimismo.

Que no pase este día sin que haya recibido a Jesucristo en su corazón como su único y suficiente Salvador. No deje pasar esta oportunidad… Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

1 comentario:

Rob dijo...

Las palabras tienen cierto poder que no es facil comprender. La biblia nos nos dice que nos apartemos de lo malo; y los pensamientos negativos es una de esas cosas. Piensa positivo, en cosas que te traeran bien a tu vida! Dios nos bendiga!
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