Como dejar el pasado y ser libres

Hebreos 11:4 Abel era hermano de Caín, hijos de Adán y Eva. Las comparaciones son odiosas, dice el dicho, pero Dios comparó las ofrendas de Abel con las de Caín, observando que éste último, dio de lo que le sobraba, en cambio Abel dio de lo mejor que tenía. La ofrenda de Abel hizo que Dios diera testimonio de ella. Cuando ofrendas, debe usar tu fe porque Dios no sólo recibe tus oraciones sino también tus ofrendas.

Cuando tenemos un problema normalmente oramos o le contamos a alguien, pero yo desde que leí este versículo cuando tengo alguna dificultad, ofrendo, sabiendo que Dios recibe y tiene en cuenta mis ofrendas y mis votos. Me he dado cuenta que Dios contesta más rápido a mis peticiones hechas a través de una ofrenda que a las que le hago por medio de oraciones. Yo quiero que así como Dios habló de las ofrendas de Abel, también hable de mis ofrendas y de las de esta congregación. No vivimos de lo que ganamos porque no nos alcanzaría, vivimos de lo que ofrendamos.

Quiero llamar la atención de Dios con mis ofrendas, no por el diezmo porque sé que es una obligación. Los judíos pagan su diezmo puntual, se los retienen en la fuente cuando les pagan y tú nunca has visto a un judío pobre. Cuando uno ofrenda muestra fe a Dios y Él se mueve agradado, así se va a mover en Conquistadores 5 por causa de nuestras ofrendas, podemos sacarle un wow a Dios ofrendando.

• Santiago 1: 6 Debemos pedir con fe porque sólo así podremos recibir lo que pedimos de parte de Dios. Doble ánimo viene de la palabra “psicos” que en psicología significa doble alma o doble mente. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Es una persona que cree con todo su corazón a Dios y está dispuesto a seguirle y servirle pero a la vez tiene el mismo pensamiento de no servir ni ser fiel a Dios.

Es una persona que no le cree a Dios en sus mandamientos y promesas, está decidido a confiar en Dios pero también está dispuesto a no seguir el camino de justicia y a no confiar en Dios. Es una persona inestable espiritualmente. El principal deseo de Dios es bendecirnos, Él no quiere disciplinarnos; aunque le toca hacerlo, no lo quiere hacer porque este no es Su deseo original.

Tampoco es Su deseo la ruina, la enfermedad para nuestras vidas, Su deseo es bendecirnos. Dios quiere que le pidamos y que los deseos que están en Su corazón, se cumplan en nosotros. Tenemos una relación con Dios de hijo a Padre y los hijos les piden a sus padres, por eso debemos pedirle a Dios lo que queramos. Jesús lo dijo: pedid, y se os dará (Mateo 7:7). Hay que pedir para poder recibir. Mucha gente no cree lo que dice la Palabra de Dios. Santiago 4:2 nos dice que en vez de mortificarnos por la envidia a otros, la queja y la codicia, mejor pidamos a Dios que es nuestro Padre, pues Él ciertamente nos puede dar mejores acosas aún que las que alguna vez codiciamos.

Sácate eso del corazón y pide con fe, para que puedas entrar a esa dimensión espiritual a la cual el Señor quiere que entres. Santiago nos hace una advertencia: el hombre de doble ánimo no recibirá cosa alguna del Señor.

Hay tres clases de personas que se caracterizan por ser de doble ánimo:

1. Ascensores espirituales: (Isaías 29:13) son los que le dicen a Dios que le honran y le aman pero sus corazones están lejos de Él. Su pensamiento varía entre lo que dice Dios y lo hombres. Viven preocupados por la crisis, la recesión, la situación mundial, el desempleo. Estas personas no recibirán cosa alguna de parte de Dios, porque los que reciben son sólo aquellos que confían únicamente en lo que Dios dice.

2. Fariseos o hipócritas: Jesús le dijo a sus discípulos que se guardaran de la levadura de los fariseos, quienes oraban largas oraciones pero sólo para que los vieran. Estos eran los religiosos y legalistas, se veían blancos por fuera pero Jesús decía que eran sepulcro, podredumbre por dentro. Ellos aparentan una cosa en la Iglesia pero son una maldición en sus hogares. Romanos 16:17 dice que tengamos cuidado con los que causan divisiones y tropiezos entre la congregación y que nos apartemos de ellos, porque estas personas están en condenación y muerte. Los fariseos siempre ponen al pueblo en contra de la autoridad; juzgan a todo el mundo, miran la paja del otro pero no miran la viga que tienen en su propio ojo.

3. Prisioneros del pasado: en el pasado de muchas personas sólo hay cadenas que producen dolor, tristezas, amargura y lo peor de todo, condenación. Los que fracasaron en el pasado recuerdan continuamente los errores que han cometido. Siempre se arrepienten de no seguir los consejos y principios que les hubiesen impedido caer en ese fracaso pero siguen cautivos al pasado. Algunos no tuvieron fracasos pero sí cometieron pecados y por eso, son prisioneros del pasado. Otros han cometido un crimen y pasado toda su vida lamentándose por ese grane error. Estas personas no se pueden perdonar a sí mismos, no salen de la condenación. Otros son prisioneros de una situación, tribulaciones o experiencias. Pero hay poder en la sangre de Cristo. Jesús no vino solo a predicar, vino a pagar la deuda. Si hiciste algo para estar en esa prisión, el Señor hoy te dice: Yo hoy lo pago, sal hoy porque Yo ya lo he pagado. Jesús nos limpio de todo pecado, maldad e injusticia. La sangre de Jesús tiene tanto poder que te limpia hasta la conciencia. Dice la biblia que si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron y hoy todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17).

La sangre de Cristo te quita la culpabilidad de tu conciencia para que seas libre para vencer, para soñar y vivir. No tienes que estar atado al pasado porque ya Jesús te liberó de todo; debes recordar que quienes permanecen en la prisión del pecado no recibirán nada de parte de Dios. Debes confiarle tu vida a Jesús para el presente y para el futuro. Dios puede hacer nuevas todas las cosas en tu vida. Isaías 54:4

Tu futuro va a estar tan lleno de vida y paz que se te va a olvidar tu pasado. Si eres un hipócrita arrepiéntete y cambia; si eres un ascensor, sé firme, radical y fuerte; y si eres prisionero del pasado, recuerda que eres libre hoy en el nombre de Jesús. ¡Hay poder en la sangre de Jesús! Por Pastor Miguel Arrázola

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