Atrévete a extenderte

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas porque tiempo y ocasión acontecen a todos”
Eclesiastés 9:10-11

Es tiempo de comenzar a hacer las cosas diferentes, es tiempo de vencer los temores, es tiempo de asumir riesgos, es tiempo de aprovechar las oportunidades, es tiempo de esforzarte, es tiempo de creerle a Dios, es tiempo de extenderte.

Al comenzar un nuevo año se nos presenta a todos la oportunidad de mirar hacia atrás nuestra vida y meditar sobre lo que hemos alcanzado, o lo que hemos dejado sin alcanzar. Algunos cuando miran hacia atrás se gozan al ver cuánto han logrado, incluso cuánto han comenzado y van a seguir desarrollando, se plantean con ánimo nuevos sueños para el año que comienza. Otros, sin embargo, al mirar hacia atrás los embargo la decepción porque no cuentan con grandes logros, ni siquiera con proyectos en desarrollo, sino que lo que ven es gran cantidad de obras inconclusas, muchas abandonadas en el inicio, cuando se presentaron los primeros obstáculos.
La diferencia entre ambos tipos de personas es una simple palabra, “esfuerzo”, sí el esfuerzo es el ingrediente maravilloso que hace que los sueños se conviertan en realidad, que te lleva de las visiones a los sueños y luego a la realización.

Por eso el sabio nos dice en Eclesiastés 9:10 “Todo lo que te viniere a la mano hazlo según tus fuerzas”, esas fuerzas son las que te pertenecen a ti solo a ti, no son las de otra personas, sino que son las tuyas, y no es fuerza física para levantar o mover objetos, o para correr una carrera, es tu fuerza interior la que te empuja a hacer las cosas que haces cada día, la que sale dentro de ti, es la fuerza de tu espíritu.

La Palabra de Dios nos enseña que existen espíritus diferentes en los hombres, y cuando hace mención de éstos lo hace para caracterizar a aquellos hombres que se comportaron en forma distinta a los demás y que por esto alcanzaron grandes metas y conquistaron, tierras, reinos y posiciones que otros ni siquiera soñaron tener. Uno de esto casos es el de Daniel, un hombre en quien había un “espíritu superior” (Dn. 6.3), por lo que el rey Darío lo nombre el segundo hombre más importante de su reino, después de él.
Daniel desde muy joven había decidido confiar en Dios, y dio pasos de fe muy grandes, como alimentarse sólo de vegetales para no contaminar su cuerpo, o cuando lo amenazaron con echarlo en el foso de los leones si no negaba a Dios, pero él confió y no negó a Dios, salió ileso y continuó siendo el segundo hombre más importante del reino.
Ese espíritu superior es el que te impulsa a creer en Dios, a confiar en El y a atreverte a pensar que esos sueños locos serán realidad porque el te respaldará, pero ese respaldo vendrá acompañando tu esfuerzo, así que hoy debes tomar una decisión que cambiará tu vida para siempre, decide esforzarte por alcanzar lo que sueñas, contra viento y marea, aunque implique desvelarte, aunque muchos no te comprendan, aunque parezcas un loco que cree en ilusiones, si Dios te puso ese sueño persíguelo.

Este es el tiempo y la ocasión para realizarlo, todos recibimos de Dios esa preciosa oportunidad, pero está en nosotros el hacerla realidad, busca entro de ti ese espíritu que te haga ser diferente, que te de el ánimo y las fuerzas cada día para luchar por lo que deseas, pronto te encontrarás saboreando la realización de tus sueños, pronto esto será una constante en tu vida y cuando mires hacia atrás ya no encontrarás los fracasos que te han venido persiguiendo.

Ese espíritu superior es el que te hace asumir riesgos, como lanzarte de un precipicio al agua, pero asumir riesgos y sin esforzarte difícilmente alcanzarás tus sueños. Extiéndete hacia lo que Dios te pone a la mano. Por Carlos Arroyo

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